Un incremento repentino en la demanda durante diciembre dejó a un retailer de moda en Londres prácticamente sin inventario de uno de sus productos más vendidos. Para reponerlo a tiempo, la empresa hace un pedido de emergencia a su proveedor textil en Turquía. Si la carga se envía por flete aéreo exprés, puede llegar en 48 horas, todavía a tiempo para la temporada de fin de año.
El reto está en el pago. Incluso cuando la empresa tiene liquidez, lograr que el dinero llegue al proveedor puede tomar de uno a tres días, lo que retrasa la liberación de la mercancía. En muchos casos, una transferencia internacional tiene que pasar por una cadena de bancos corresponsales antes de llegar al destinatario final, sumando tiempo, costo y complejidad en cada paso. Mientras las cadenas de suministro se diseñaron para ser rápidas y eficientes, los pagos no siempre han avanzado al mismo ritmo.
Esa diferencia se ve en muchas situaciones del mundo de los negocios: no solamente en el comercio minorista que necesita pagar a sus proveedores, también en trabajadores expatriados que envían dinero a su familia, en la empresa que administra la nómina de equipos en todo el mundo y en el inversionista que destina capital a una startup. A pesar de los avances importantes en la infraestructura financiera global, a veces todavía es más rápido mover una carga de varias toneladas entre países que completar el pago correspondiente.
La buena noticia es que este panorama está cambiando. Las instituciones financieras están fortaleciendo corredores de pago estratégicos con inversiones en infraestructura que hacen más rápido y sencillo el movimiento de fondos. Esto puede incluir ampliar las capacidades locales en los dos mercados involucrados o integrar de forma más eficiente la compensación local con la liquidez cambiaria, para mejorar precio y ejecución.1
Estos avances hacen mucho más que reducir algunas horas en los tiempos de liquidación. También permiten a las empresas multinacionales crecer y adaptarse con mayor confianza, facilitan los flujos de remesas y fortalecen el comercio bilateral. En los próximos años, será necesario reducir aún más las fricciones en las principales rutas globales de pago, ya que se espera que el volumen de pagos internacionales crezca de forma importante, de US $208 billones en 2025 a US $320 billones en 2032.2,3
A continuación, presentamos nueve corredores de pago relevantes identificados por J.P. Morgan, con datos de 2023 a 2025 sobre el volumen de transacciones que salen del país de origen hacia su destino. Las cifras muestran la actividad reciente, pero estos corredores también fueron seleccionados por su potencial de crecimiento. Por eso, es probable que sigan siendo una prioridad para bancos y otras instituciones financieras en los próximos años. Estas rutas muestran hacia dónde se mueve hoy el dinero y hacia dónde podría moverse más adelante.
Las cifras indican transacciones USD/GBP procesadas por J.P. Morgan, ya sea como banco emisor, intermediario o receptor, entre 2023 y 2025. Esto no incluye pagos no STP ni pagos de transferencias contables.
https://www.jpmorgan.com/payments/payments-unbound/sources
Illustration: Manuel Bortoletti